Si existe un abono que se acerca a lo perfecto, es el humus de lombriz. Es orgánico, no quema las raíces, mejora la tierra y alimenta a las plantas de forma equilibrada y sostenida. En un mundo de fertilizantes químicos concentrados que hay que dosificar con cuidado, el humus destaca por ser noble y difícil de sobredosificar. Cada vez más jardineros en Colombia lo eligen como base de su fertilización. Aquí te contamos qué es, por qué funciona tan bien y cómo usarlo según su presentación.
¿Qué es el humus de lombriz y por qué es tan bueno?
El humus de lombriz (o lombricompost) es el producto de la digestión de materia orgánica por parte de lombrices. El resultado es un abono oscuro, suave y rico en nutrientes de fácil asimilación, además de microorganismos beneficiosos que revitalizan el suelo. No es solo "comida" para la planta: mejora la estructura de la tierra, su capacidad de retener agua y su vida microbiana.
Su gran ventaja frente a los fertilizantes químicos es que libera los nutrientes de forma gradual y natural, así que nutre de manera constante sin el riesgo de quemar las raíces por exceso. Es apto para prácticamente todo: plantas de interior, huerta, aromáticas, suculentas y plántulas recién trasplantadas.
Humus líquido vs sólido: cuál usar
El humus de lombriz líquido es un concentrado que se diluye en agua y se aplica en el riego. Su nutrición llega rápido a las raíces, por lo que es ideal como abono de mantenimiento periódico y para dar un impulso a plantas en pleno crecimiento o algo debilitadas. Es cómodo, limpio y de efecto ágil.
El humus de lombriz sólido, en cambio, se mezcla con el sustrato o se añade como capa superior. Actúa como una despensa de liberación lenta que alimenta durante semanas y, además, mejora físicamente la tierra. Es perfecto al momento de sembrar o trasplantar, y como aporte de fondo un par de veces al año. Muchos jardineros combinan ambos: el sólido como base y el líquido como refuerzo periódico.
Cómo y cada cuánto aplicarlo
Para el humus líquido, dilúyelo en el agua de riego según la proporción del envase (habitualmente cada 15-30 días en época de crecimiento). Para el sólido, mézclalo con el sustrato al trasplantar, o esparce una capa fina sobre la tierra y riega para que sus nutrientes penetren poco a poco. En el clima colombiano, donde muchas plantas crecen casi todo el año, un aporte regular mantiene el follaje verde y vigoroso.
Una alternativa muy sencilla para empezar con buen pie es partir de una tierra abonada, que ya viene enriquecida con materia orgánica, y complementarla con humus a medida que la planta crece y consume esos nutrientes.
Combínalo con micorrizas para un impulso extra
Si quieres llevar la nutrición al siguiente nivel, combina el humus con micorrizas al momento de sembrar o trasplantar. Mientras el humus aporta nutrientes y vida microbiana, las micorrizas —hongos benéficos que se asocian a las raíces— multiplican la capacidad de la planta para absorber agua y minerales. Juntos crean un entorno de raíces sano y resistente que se nota en el crecimiento.
Preguntas frecuentes
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