Tarde o temprano, toda persona que cultiva plantas se topa con una plaga o un hongo. No es señal de mal cuidado: es parte natural de tener seres vivos en casa. La diferencia entre un susto pasajero y una planta perdida está en detectar el problema a tiempo y actuar con el producto adecuado. En el clima húmedo de Colombia, donde los hongos encuentran su ambiente ideal, saber prevenir y tratar es clave. Esta guía te ayuda a identificar las plagas más comunes y a elegir entre insecticida, fungicida y prevención.
Las plagas más comunes en el clima colombiano
Tres huéspedes indeseados aparecen una y otra vez. La araña roja es un ácaro diminuto que prospera en ambientes secos y cálidos; deja puntos amarillos en las hojas y, en casos avanzados, finas telarañas en el envés. La cochinilla se ve como motas algodonosas blancas pegadas a tallos y axilas de las hojas, y chupa la savia debilitando la planta. La mosca blanca son pequeños insectos que revolotean al mover la planta y se agrupan en el envés.
Todas se alimentan de la savia y, si no se controlan, debilitan a la planta hasta amarillearla y deformar su crecimiento. La buena noticia es que, detectadas temprano, se combaten con facilidad.
Insecticida: cuándo y cómo usarlo
Cuando confirmas la presencia de insectos, un insecticida es la vía más directa para cortar la plaga. Lo primero es aislar la planta afectada de las demás para que no se propague. Luego, aplica el insecticida cubriendo bien toda la planta, en especial el envés de las hojas y los rincones donde se esconden. La constancia es clave: la mayoría de las plagas requieren varias aplicaciones espaciadas cada pocos días para eliminar también a los huevos que van eclosionando.
Hongos: el enemigo de la humedad
Los hongos son el problema típico del clima húmedo colombiano. Aparecen como manchas cafés, negras o polvorientas en las hojas, moho en el sustrato o pudriciones blandas. Se favorecen con el exceso de riego, la poca ventilación y mojar el follaje por la noche. Un fungicida detiene su avance, pero el tratamiento solo funciona si además corriges la causa: reducir el riego, mejorar el drenaje y dar circulación de aire.
Ante los primeros signos, retira las hojas muy afectadas con tijeras limpias, aplica el fungicida según las indicaciones y ajusta los cuidados. Prevenir es mucho más fácil que curar: la mayoría de los hongos no aparecen si el riego es correcto y las plantas están bien ventiladas.
Mascotas y plantas: convivencia sin daños
No todas las "plagas" tienen seis patas. Si tienes perros o gatos que mordisquean o excavan tus materas, un repelente de mascotas ayuda a proteger tanto a la planta como al animal, alejándolo sin hacerle daño. Es especialmente útil con plantas que pueden ser tóxicas si se ingieren, o simplemente para que dejen de escarbar la tierra.
Prevención: la mejor estrategia
Combatir plagas es más fácil si evitas que aparezcan. Estas prácticas reducen drásticamente los problemas:
- Revisa las plantas nuevas antes de juntarlas con las demás (cuarentena de unos días).
- Limpia el polvo de las hojas y retira hojas secas o caídas del sustrato.
- No riegues de más: el exceso de humedad invita a hongos y a algunos insectos.
- Da buena ventilación y evita amontonar demasiado las plantas.
- Ante el primer síntoma, aísla y actúa: es mucho más fácil frenar un brote pequeño.
Preguntas frecuentes
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