Cultivar plantas medicinales y aromáticas en casa es una tradición que en Colombia nunca se fue del todo y que hoy vive un fuerte resurgir. Tener albahaca, menta, romero o lavanda al alcance de la mano combina lo mejor de dos mundos: aroma y sabor para la cocina, y los usos terapéuticos tradicionales que las abuelas conocían de memoria. En el clima templado de Medellín y buena parte del país, estas plantas crecen casi todo el año en una ventana soleada o un pequeño balcón. En esta guía verás cuáles cultivar, cómo cuidarlas y cómo aprovecharlas.
¿Qué es la etnobotánica y por qué revive el interés por estas plantas?
La etnobotánica estudia la relación entre las personas y las plantas: cómo distintas culturas las han usado para curar, condimentar, perfumar o ritualizar. En Colombia esta sabiduría tiene raíces profundas, mezcla de tradiciones indígenas, africanas y españolas, transmitidas de generación en generación a través de las "matas de remedio" del solar de la casa.
El interés creciente por la alimentación natural, la cocina de la huerta y el bienestar ha devuelto protagonismo a estas plantas. Cultivarlas en casa no solo abarata la cocina y perfuma el hogar: también mantiene vivo un conocimiento tradicional valioso. Eso sí, conviene recordar siempre que los usos medicinales tradicionales complementan, pero no reemplazan, la atención médica profesional.
Albahaca: la aromática más versátil
La albahaca es probablemente la aromática más fácil y agradecida para empezar. Su aroma fresco es protagonista de la cocina italiana y mediterránea —pestos, salsas de tomate, ensaladas— y en la tradición popular se le atribuyen propiedades digestivas y relajantes en infusión. Crece rápido y de forma generosa en el clima colombiano.
Necesita bastante luz (mínimo 4-6 horas de sol directo o muy brillante), riego regular para que el sustrato no se seque del todo y, sobre todo, cosechas frecuentes: pellizcar las puntas estimula que se ramifique y se mantenga frondosa. Si la dejas florecer, las hojas pierden sabor, así que retira las flores apenas aparezcan.
Menta y hierbabuena: digestión y frescor
La menta y la hierbabuena son inseparables de la cocina y la tradición colombiana: aromatizan aguas, jugos, postres y la clásica agua de panela, y en infusión se usan tradicionalmente para aliviar molestias digestivas y refrescar el aliento. Son tan vigorosas que crecen casi solas.
De hecho, su mayor "problema" es lo invasivas que son: si las plantas en tierra abierta, se apoderan del espacio. Por eso conviene cultivarlas en maceta propia. Prefieren luz media a brillante (toleran algo de sombra), suelo que se mantenga húmedo y cosechas frecuentes para mantenerlas tupidas.
Romero: aroma, cocina y memoria
El romero es una de las aromáticas más resistentes y longevas. Su aroma intenso realza carnes, papas y panes, y la tradición lo asocia con la concentración y la memoria. A diferencia de albahaca y menta, es de origen mediterráneo, así que prefiere condiciones más secas.
Quiere mucho sol (al menos 6 horas), un sustrato con muy buen drenaje y riego moderado: es más fácil matarlo por exceso de agua que por falta de ella. En el clima húmedo de Medellín, lo más importante es garantizar buen drenaje y no regarlo en exceso. Bien cuidado, un romero puede vivir años y volverse casi un arbusto.
Lavanda: relajación y aroma
La lavanda es la reina de la aromaterapia: su aroma se asocia con la calma y el sueño, y se usa tradicionalmente en saquitos perfumados, infusiones relajantes y aceites esenciales. Además, sus flores moradas son hermosas y atraen polinizadores. Es, junto al romero, una planta de clima seco y mucho sol.
Necesita la mayor cantidad de sol posible, un sustrato muy bien drenado (incluso arenoso) y riego escaso: detesta el exceso de humedad en las raíces. En zonas muy lluviosas conviene protegerla de la lluvia constante y asegurar un drenaje impecable. Una vez establecida, es notablemente resistente y poco exigente.
Cómo cultivar tus aromáticas en un apartamento
No necesitas un jardín para tener tu rincón de aromáticas: una ventana soleada o un balcón bastan. La clave número uno es la luz: la mayoría necesita entre 4 y 6 horas de sol o luz muy brillante al día, así que ubícalas en la ventana más iluminada, idealmente la de la cocina, para tenerlas a mano al cocinar.
- Usa macetas con orificios de drenaje y un sustrato ligero
- Agrupa las de riego frecuente (albahaca, menta) y separa las de clima seco (romero, lavanda)
- Cosecha seguido: pellizcar las puntas mantiene las plantas tupidas y productivas
- Fertiliza suavemente una vez al mes en época de crecimiento
Preguntas frecuentes
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